Trinidad & Tobago dio el primer zarpazo y se regresó a su casa con más premio del que quizás hubiesen pensado antes del partido de hoy tras derrotar al equipo cubano con marcador de dos goles a uno en un partido trompicado, de muchas ganas, poca técnica y muy deslucido.
Con la obligación de ganar en casa los Elegibles salieron a la cancha del Antonio Maceo ante un numeroso público que abarrotó las gradas con las esperanzas de ver a los suyos no solo ganar, sino de asegurar la serie ante un rival que en la última visita que se le hizo no fue un anfitrión muy bondadoso y nos goleó tres goles por uno para de pasos descendernos a las Liga B de la Liga de Naciones de la CONCACAF.
Las altas expectativas creadas por los de siempre comenzaron a desmoronarse desde antes del pitazo inicial cuando se dio a conocer la alineación inicial en la que resaltaban varias ausencias, entre ellas, la más notable, la de Karel Espino, en cuyo lugar se le dio la entrada a Pedro Bravo, que demostró estar muy lejos del nivel del hombre del Comunicaciones de Guatemala. Y si la ausencia de Karel fue llamativa, la presencia de Romario Torres causó aun más sorpresa especialmente cuando se recuperaba para la media cancha un jugador como el santiaguero Christian Flores, un 8 natural, que además conoce a la perfección la cancha del Maceo, jugaba en casa y con una potencia física impresionante esencial para enfrentar a los todo terreno trinitarios. Sin dejar de mencionar la entrada por la derecha del sector defensivo de Alejandro Delgado, forzando a Morejón a jugar por la izquierda y dejando a un zurdo natural como Karel Pérez en la banca.
Así las cosas, arrancó el partido con Trinidad con el pie en el acelerador y luciendo incluso mejor que el dueño de casa muy a pesar de las pocas ideas en la media y abusando de los desbordes por el sector que defendía Alejandro que apenas lograba campear el temporal y tomar un respiro cuando los trinitarios amagaban por el sector defendido por Morejón y en medio del agobio apareció una excelente combinación entre Pozo y Maykel Reyes que levantó la pecosa para la entrada de Matos que la puso a dormir en el fondo de la red y el uno cero en favor de los de casa para calmar la ansiedad inicial de todos, Trinidad no pareció asimilar el golpe y unos minutos más tarde Pozo casi la pone de nuevo al fondo da cabaña trinitaria tras culminar con recorte y disparo cruzado un excelente contragolpe.
Pero si el gol de Cuba pareció salir de la nada, el de Trinidad caminó por los mismos rumbos, desborde por el sector derecho de la defensa cubana, Alejandro queda pagando y viendo el número del atacante visitante, que centra raso y el completo descendimiento entre Raiko y Yuri es aprovechado por Isaiah para poner el empate a los 20 de la primera mitad.
El uno a uno tornó el juego aún más físico, con Cuba presión alta y obligando en varias ocasiones a los defensores visitantes a cometer errores que permitieron llegar al área trinitaria, mientras que los Soca Warriors aprovechaban una media cancha cubana inexistente para tocar y mostrar un poco de futbol sin ser muy prolijos, en una dinámica que se mantuvo hasta el final del primer tiempo.
Para el regreso y con los mismos once por el conjunto local, Trinidad aprovechó las desatenciones en las marcas tras un tiro de esquina para clavar el segundo clavo en el ataúd del conjunto local, cuando corrían los 53 minutos de juego. Tres minutos más tardes, por fin Nombre de Jeva se decidía a meter al campo de juego a Flores y quizás el único jugador con la capacidad de servir de enganche en ese equipo, Rey Angel, en los lugares de un agotado Pozo y el inexistente Torres, Cuba pareció tomar la manija de la media o al menos por primera vez en el juego se lo vio dar pases en esa zona del juego, sin embargo a pesar de controlar medianamente y de tratar de empujar en busca del empate, fueron los de la otra acera los que opciones más clara de gol tras estrellar dos balones contra el palo, además de un remate que fue sacado sobre la raya para no mencionar ya el gol cantado a marco vació que se perdía los visitantes en la agonía del partido y que hubiese sentenciado la eliminatoria.
La entrada de Karel Espino, dio fortaleza física y mayor recuperación, mientras que Raballo, se mostró como una opción muy interesante arriba creando mucho peligro, sin embargo no alcanzó para evitar la derrota ante unos trinitarios que en los minutos finales se dieron el lujo de dar clases de lo que es mantener el balón lejos de su marca y desperdiciar tiempo ante unos defensores cubanos, impotentes e incapaces de poder sacarles el balón.
La derrota deja a los cubanos en una situación precaria de cara al partido de vuelta en Trinidad & Tobago en donde no solo tendrán que ganar si no que deberán por lo menos marcar dos goles, debido al valor agregado de los goles de visitante. Habrá que ver que sucede pero habrá que cambiar muchas cosas en muy pocos días si se quiere obtener un resultado favorable.
Por favor Yuri Perez no debe jugar recular ni siquiera en la banca los dos goles fueron su responsabilidad
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