No, no es la famosa aplicación de internet mal escrita más allá de parecerse en la escritura y en la pronunciación, es el sonido del reloj implacable del tiempo que cual verdugo sediento blande su hacha mortífera sobre una inexistente selección cubana de futbol condena a morir desde antes de que el balón ruede en las eliminatorias mundialistas a iniciarse en un mes.
A saber hasta el día de hoy, con un pobre Pablo Elier encerrado en Pinar del Río, sin poder tomar decisiones sobre los preseleccionados, mismas que no puede ni hacer un valiente Silvio Pedro Miñoso que ha recibido la papa caliente ante la ausencia del pinareño, en la Habana, los doce apóstoles (11 jugadores y Judas, infórmate fiel de Pilatos o el Pitirre si quiere hacer la transposición bíblica) apenas si pueden trabajar entre las restricciones, los aislamientos y lo poco que se puede hacer con 12 jugadores que a luz de los nombres que se barajan pintan más como relleno que como el centro del equipo.